domingo, 23 de abril de 2017

La permanencia

El fútbol es un deporte de constante movimiento, dentro y fuera del campo, un desarrollo casi siempre imprevisible y unos planteamientos que muchas veces se tienen que terminar improvisando. La vida también es parecida. Solo queda lo auténtico cuando pasa la neblina de lo inmediato y todo se lo lleva el olvido con esa naturalidad con la que nos renovamos a diario. El fútbol, por tanto, es movimiento, pero nosotros nos planteábamos la permanencia cuando comenzó la temporada. Es cierto que alguna vez soñamos con ser el Leicester, pero hasta el Leicester fue desalojado de su propio sueño.
El 23 de abril, el Día del Libro, entre letras y ensoñaciones quijotescas, hemos cerrado el objetivo de la temporada sin agobios, sin miedos, pero también sin esplendores que graben el partido del Alavés más allá de unas horas y mucho menos de una semana. Setién cumplió con su objetivo, y dejó su impronta. Ahora espero que los partidos que queden nos dejen algún destello más en la memoria. En abril, lejos de las flores de mayo y de los primeros calores de junio, ya podemos descansar como esos caminantes que saben que no tienen que correr a última hora para llegar a la meta antes de que anochezca o de que cierren las puertas de las ciudades. Empatamos a un gol tras otra sucesión de disparates arbitrales y tras otro golazo de Prince Boateng; pero lo nuestro, lo que nos queda de toda esta aventura, son esos destellos de los que escribía hace un momento, el recuerdo de Brasil en España 82 o el despliegue de Holanda por todo el campo en el Mundial del 74, el eco de los que no ganaron nada y, sin embargo, se quedaron para siempre en nuestra memoria. Eso será lo que suceda al paso de los años. No sé si seremos mejores o peores el año que viene, pero sí tengo la certeza de que fuimos grandes e importantes sin renunciar a un estilo que, cuando hubo intensidad y coraje, convertía cada partido en un baile de gala. Recuerdo al Milán de Sacchi. Corrían de espaldas en defensa para poder atacar de frente todo el tiempo. Rememoren a Baresi si no se acuerdan. Nosotros hemos ido siempre hacia delante desde que Setién y Sarabia llegaron a Las Palmas. Y así espero que sigamos muchos años. No me importa correr hacia atrás siempre y cuando lo haga de espaldas. Ahora solo espero que volvamos a coger el balón y que lo movamos por el campo como un ánfora. No olvido la expulsión de Livaja. Esa sí que no es la imagen que queremos para la Unión Deportiva Las Palmas. El estilo es también el juego limpio y el buen comportamiento dentro y fuera del campo.




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